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Completa oscuridad

Ahí está, como si hubiera estado siempre, de espaldas frente a mi.


No sé que mira; supongo que su destino.

Apenas le rozo un hombro. Se vuelve lentamente, como dudando, pero sigo sin poder encontrar su mirada, parece seguir pensando en su futuro.

Mírame, le digo, y ella obedece como un autómata; levanta la vista hacía mí y entonces soy capaz de leer en sus ojos su propio destino. Siento una tremenda lástima por ella, pero nada puedo hacer, todo está ya escrito.



Le abrazó, y aun sin verlo puedo intuir una sonrisa de tristeza en su cara. Le aparto de mí, coloco mi mano en su nuca y soy yo el que ahora aparta por un instante la mirada.

Me arrepiento en el mismo momento de hacerlo, pero vuelvo a mirarle a los ojos, apoyo ambas manos sobre ella y sin resistencia alguna por su parte, la suelto.

Mis ojos tardan tan solo unos segundos en acostumbrarse a la oscuridad. 

La veo caer. El abismo que se encuentra a su espalda se la traga y la oscuridad la hace desaparecer, lentamente, muy lentamente.


En completo silencio puedo observar el dolor, tristeza y traición que desprende su mirada, pero no me conmueve, incluso se dibuja un esbozo de sonrisa en mis labios hasta que.... hasta que desaparece.

Caigo al suelo de rodillas, sin saber por qué. Mis ojos no quieren cerrarse y me obligo a taparlos con las manos para poder seguir viviendo, para poder despertar.

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