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Fue sólo por un momento

Miraba al cielo y no sabía lo que veía, ninguna forma me recordaba mi mente. Sabía que ante mí tenía un firmamento, pero no estaba oscuro, había pequeños puntos de luz que desde ahí sólo podía imaginar, reinaba dentro un imperio de increíbles fantasías.

Por otra parte sentía la presión de mi peso en los dedos de mis manos, rozaba mis pies sobre el pasto y quedaba perplejo, era algo irreal. La frescura impregnada en mi cuerpo era un misterio muy agradable que en mi mente quedaría.
Simplemente cerré los ojos y dormí.






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